Ir al contenido principal

La mitología de un libro


Escrito en el siglo VIII por el poeta árabe Abdul Al-Hazred y traducido doscientos años después al griego por Theodorus Philetas, quien le daría el nombre con el que pasó a los anales de la literatura y de la magia, los cuatro libros que componen El Necronomicón, se publican ahora por la editorial  Sorbiledolos, que inicia su andadura sin temer a los peligros que dicen puede desencadenar este libro proscrito, basándose en el ejemplar que se conserva en la Universidad de Buenos Aires.
El Necronomicón - Abdul Al-HazredEl Necronomicón quiere ser el grimorio que contiene las fórmulas apropiadas para despertar a los dioses o demonios que aguardan su momento, de tal manera que quien los invoca alcance el poder sobre ellos y pueda utilizarlos para fines terrenos. Si bien como advertencia para los seres humanos imprudentes que pretenden sacar de su sueño a tan poderosos entes, los textos están rodeados de una leyenda de locura y caos. Locura y caos que proceden acaso del intento de dominar a seres superiores o bien como resultado de la imposibilidad de asimilar un conocimiento que va más allá de lo humanamente inteligible.
Pero además de las invocaciones para devolver a la vida a los dioses dormidos, esta obra recoge también la historia de estos seres, a los que bautiza con el nombre de Primigenios, describiéndoles como entes todopoderosos llegados desde las estrellas y que una vez dominaron nuestro planeta, cuyo imperio anhelan volver a poseer. Sin embargo, estos seres prodigiosos fueron desterrados como consecuencia de sus prácticas blasfemas y ahora aguardan el momento de retornar a la luz:
Que no está muerto lo que yace eternamente y, con el paso de los extraños evos, incluso la muerte puede morir.
Como muestra de esos dioses desterrados, el texto nos habla de Nyarlathotep, el único de estos seres que permanece libre y que campa por nuestro planeta llevando consigo la locura a quienes le invocan en busca de poder. Este demonio adopta mil formas en las mitologías de todo el mundo y sus seguidores se cuentan por millares.
La última parte del texto se dedica a lo que ampulosamente se denomina Libro del Destino, donde se recoge de manera un tanto críptica todo lo porvenir, en una especie de oscuras profecías que describen los hechos que acaecerán en un futuro indeterminado.
Las intenciones de Abdul Al-Hazred al escribir este libro son difíciles de captar por la sola lectura del mismo. Se puede considerar que era un iluminado o un loco que devanó una historia extraña con la que asombrar al hombre, según se crea o no en la leyenda que cuenta y en los ritos que propone. O se puede hacer una lectura menos literal de sus textos, considerando que no son sino una metáfora sobre un tiempo en que los hombres eran más poderosos, tal vez porque estaban tocados por la fuerza de la fe, de tal forma que las puertas que el libro propone abrir mediante ciertos encantamientos representen realmente un nuevo nivel de consciencia gracias al cual el hombre pueda volver a considerarse un dios. Podemos leer este libro como un tratado, algo fantasioso, de filosofía y psicología humana que nos habla del poder de la mente y de nuestra capacidad para hacer el bien y gobernar nuestros instintos, convirtiendonos en seres más justos y asemejándonos así a los dioses.
En cualquier caso “El Necronomicón” es una obra que merece la pena leerse, aunque sólo sea para disfrutar de esa prosa cantarina y ambigua propia de la literatura árabe, que suena a hechizo por sí sola, aunque no abra ningún umbral.

Comentarios

Entradas populares